El problema de las piernas pesadas casi siempre empieza igual: muchas horas de pie (enfermeras, cajeras, peluqueras, camareras…) o muchas horas sentada (oficina, viajes largos, el sofá). En los dos casos la sangre se queda estancada en las piernas y el retorno venoso se ralentiza.
Lo mejor es que no tienes que hacer nada extra. Te los pones por la mañana y la compresión graduada trabaja sola mientras trabajas, cocinas, conduces o cuidas de los tuyos. Sin rutinas, sin tener que elevar las piernas cada dos horas, sin masajes. Solo llevarlos.
Por eso las mujeres que pasan el día de pie son las que más repiten: notan la diferencia al llegar a casa, cuando antes se desplomaban en el sofá, ahora siguen en marcha.